12.3.09

Los Fantasmas del Comunismo

En 1959, con la llegada al poder de los hermanos Castro, la vida que conocíamos, había cambiado para siempre. Mi familia era de Quivican-un pequeño pueblo al sur de la Habana. Mi padre tenia un negocio de soldar, que manejaba desde su casa, pero bajo el sistema comunista, la libre empresa no es permitida y le cerraron el taller. Mi padre estaba tan disgustado y frustrado, que enterró gran parte de sus equipos de trabajo en el patio de la casa. Pensaba que así el gobierno no tendría la satisfacción de robarle lo que con tanto esfuerzo había logrado.

Criaba puercos y los vendía, pero también eso tuvo que terminar. Criar nuestros propio ganado para comer estaba prohibido. No nos era permitido matar nuestros ganado y las autoridades los marcaban. Todo pertenecía al estado.

Si no participabas en la Revolución, la policía te citaba al cuartel, para interrogarte. Mi padre era citado para marchar en las calles, por que todos los ciudadanos debían estar preparados, ara defender su patria-defenderla de que, ya ese cuento se hizo viejo. Odiaba marchar y eventualmente fue enviado a un campo de trabajo. Los campos de trabajo fueron implementados por el Argentino, asesino y revolucionario Ernesto Che Guevara.

Con la "Revolución Comunista, llegaron los fusilamientos, las desapariciones, el éxodo masivo, el racionamiento de comida y las interminables colas. Fueron numerosas veces, las que después de hacer la cola del pan u otra mercancía, llegavamos al mostrador solo para enterarnos, que ya se había terminado. Hoy ya en libertad, me niego a hacer una cola.

Mientras el régimen despilfarraba nuestros recursos y sacrificaba la vida de miles de Cubanos, sembrando las semillas del comunismo, nosotros teníamos que sobrevivir con las migajas permitidas en la libreta de abastecimiento, que le había sido asignada a cada familia. El papel sanitario estaba desaparecido y usábamos papel periódico, cuando podíamos conseguirlo.

Desde que un niño empezaba la escuela, el estado mantenía un archivo acumulativo, que nos seguiría por el resto de nuestras vidas. Este archivo documentaba todo lo que hacías con detalle. Perdí la cuenta de las veces que escuche a mis maestros hablar de todo lo que la Revolución había hecho por nosotros. Sin embargo, la matemática no daba. Si era tan grandioso, por que se habían ido del pais tanta gente y por que todos tenían tanto miedo?

El nivel de los suicidios era muy alto. Aun recuerdo escuchar conversaciones sobre personas hasta de 15 anos de edad que encerraban en el baño y se prendían fuego. Detrás del patio de mi casa, había mucha vegetación. Un día un viejito que vivía con sus dos hermanas, se ahorco, desde un árbol. Un campesino que pastoreaba a su vaca, lo encontró cuando la vaca se acerco al lugar. Mi hermano que era muy chismoso, corrió al lugar de los hechos, para ver lo que pasaba. Nos contó que el viejito aun tenia su tabaco entre los dedos. De mas esta mencionar, que esa imagen le provoco pesadillas durante años.

En cada calle había una casa, cuyo trabajo era vigilar las idas y venidas de cada vecino. Ellos sabían a que hora salias de la casa, a que hora regresabas y quienes eran tus amigos. Sabian que leías, que comías y a que hora. Estas casas de vigilancia civil, se llamaban "CDR" o "Comité de Defensa de la Revolución". Una vez por aya por los años setenta, durante las elecciones, mi mama que era muy rebelde, decidió irse a visitar a su hermana en un pueblo cercano. Ella decía que no iba a participar en una elección, donde solo se podía votar, por un candidato. Fue una buena idea, mientras duro, pues el jefe de nuestro Comité de Defensa, se entero donde estábamos y fue a buscarnos, para que mi mama pudiera votar. No nos quedo mas remedio, que montarnos en el carro y mi pobre madre tuvo que votar por el único candidato-Fidel Castro.

La policía mantenía a todos bien vigilados. Un día mi padre se encontraba en el cine, cuando un policía del pueblo, le pregunto, " Y tu por que siempre te sientas en el mismo asiento?". No había una razón en particular, mi papa era solo un poquito rutinario. Obviamente este policía lo había estado siguiendo desde hacia tiempo. Fue también este mismo policía, quien le confisco su rifle de cazar, el mismo año que presento sus papeles para salir del país.

Yo tenia seis años y mi hermano uno, cuando mi padre salio de Cuba y jamas olvidare ese día. El vuelo hacia España, había sido cancelado dos veces anteriores y esa ultima vez mientras me llevaba en su hombro, yo creí que volvería al igual que las veces anteriores, pero no fue así. Las semanas siguientes no las recuerdo muy bien, pero tengo una leve memoria de mi madre que me dijo, "Ya no lo esperes, por que no va a volver".

A nosotros nos negaron la salida, pues era practica común dejar que se fuera el jefe de familia sin sus hijos y su esposa. Era la mejor manera de castigarnos por no estar con la dictadura. Cuando los niños estabas pequeños, no permitirles la salida les daba la oportunidad de adoctrinarlos. Pasarían ocho anos, antes de volver a reunirnos con mi padre. Cada familia tenia a alguien que se había ido de Cuba, hacia alguna parte del mundo.

Mi mama era modista y sastre, un oficio también practicado por su abuelo paterno-un inmigrante Español, que abandono España durante la guerra Civil. Recuerdo que muchas veces al levantarme en medio de la noche, la veía sentada frente a la maquina de coser. Tenia una Singer de principio de siglo con un pedal eléctrico adaptado. Cuando yo tenia 12 anos, ella quiso probar la libre empresa y comenzó a ofrecer clases de corte y confección desde la terraza de la caza. Recuerdo ese tiempo, como muy especial en nuestra odisea. Era realmente refrescante mirar a todas aquellas mujeres rodeando aquella gran mesa, mientras hacían patrones y diseñaban su ropa. Fue durante ese tiempo, que conocí a mi mejor amiga, cuando su mama se unió al grupo-ya hace 29 anos que no la veo, mas que por fotos. Fue muy bonito mientras duro; una vieja envidiosa del pueblo, denuncio a mi mama. La citaron al cuartel de policía y le pidieron que se uniera a "La Federación de Mujeres" y diera clases para el estado. Ella se negó y ese fue el final de nuestra pequeña aventura en Capitalismo.

Algunas cosas las comprábamos en el mercado negro, igual que hacia casi toda la gente, para sobrevivir. Mi mama, cocinaba la carne de puerco de madrugada, para evitar ser descubierta. El puerco tenia un olor muy fuerte aya en Cuba. No se si era por la manera en que los criaban, pero no huele igual aquí en los E.U.A. Comprar cualquier articulo de contrabando, era castigado con cárcel y la comida no era la excepción. Al gobierno le importaba un bledo, si teníamos suficiente comida o no.

Cuando por fin nos dieron el permiso de salida, a nuestra casa le fue echo un inventario y todo lo que se encontraba dentro de ella fue documentado por las autoridades. Unos días antes de la partida, nos hicieron desalojar la propiedad y la sellaron. Hasta el día de hoy, nuestra casa, que mi papa cariñosamente bautizo con el nombre de Villa Zurama, es hoy propiedad del gobierno Cubano.

Los fantasmas del comunismo me atormentaran por el resto de mi vida.

4 comentarios:

H dijo...

Impresionante... Lo repicaré.

simplex justicia dijo...

Increible Zura, esto es un verdadero ejemplo de lo que tuvimos que vivir los que crecimos en esa dictadura. Es por esto que hoy no hay palabras ni comentario alguno que me haga claudicar en mi empeno de luchar contra los castro.

Carlos M Paez

simoart dijo...

Impresionante de la manera que lo relatas, pues yo vivi y deje a Cuba a los 15 anos, todavia recuerdo las noches sin luz y recogiendo agua en camiones que la repartian.

~Zurama~ dijo...

Nunca se olvida una de las cosas que tuvimos que sufrir. Es solo un poquito de lo que sufrimos. Admito que otros perdieron mucho mas que mi familia, pero el trauma de lo vivido no se borra jamas.